Una crónica imaginaria
¿Cómo serían algunas escenas de 1968 en estos días de la primera década del siglo XXI? Los mecanismos de comunicación, así como el lenguaje de los jóvenes, no pierden la esencia, pero sí se adecuan a una realidad que está puesta en debate por hechos recientes, algunos de muy malos recuerdos
¿No han visto las fotos en el hi de Jorge?, es la pregunta que a modo de saludo matutino profiere Humberto al llegar al salón de clases una mañana de jueves en Ciudad Universitaria. Las respuestas son variadas. Carlos dice que no las ha visto, pero sí que participó en un foro de un periódico en su versión digital. Salvador afirma haberlas visto y que incluso tiene más en su facebook.
—¿Ya viste Batman? —se escucha desde el fondo del aula.
—Sí —contesta Sandra—, fuimos al Imax de Perisur después de regresar de Topilejo, donde repartimos volantes y hablamos con la gente del lugar.
En los programas matutinos de radio se habla de los mismos temas. Están en boga los antros, la represión de las policías. Pero apenas se oye sobre una represión de parte de las autoridades de seguridad contra los jóvenes; un locutor de esos famosos dice incluso, gracias a un enlace ciudadano (llamada telefónica al Iphone de un alumno de Arquitectura), que un grupo uniformado intentó ingresar a Ciudad Universitaria pero que el sindicato de trabajadores, profesores y estudiantes se lo impidieron. Además, se menciona, aunque está por confirmarse, que el rector hizo su aparición allí, lo cual se despeja de dudas a los pocos minutos en la web oficial a través de sendos comunicados de prensa con fotos bien iluminadas, aunque un tanto retocadas.
Creando espacios
Si bien hay varios espacios en los medios de comunicación para hacer llegar el mensaje, no todos son confiables, por eso los estudiantes apuestan de manera organizada por informar de primera mano, de allí la creatividad para montar una estación de radio en internet, que según Carlos no se oye tan mal. Antes ya lo habían hecho, con fines académicos y luego lúdicos, ahora es el momento de darle un sentido social al aprendizaje, oportunidad que no desaprovechan.
Dalia escuchaba de lejos la charla, pero se acerca interesada para comentar sobre un blog que apenas se abrió a inicios de semana, que ya tiene miles de visitas pues ha sido el que más información brinda, a tal grado que varios periodistas lo citan en sus columnas. El blog es alimentado por estudiantes de todo el país, a través de una red estudiantil autónoma, de esas que nacen espontáneamente y cuyos participantes tienen algo en común, en este caso: informar sobre los hechos.
Después de escucharla, cada quien piensa en hacer su blog y lo va a declarar primer territorio libre de México. Humberto entonces intenta poner orden y quiere repasar los puntos del movimiento, para que no se pierdan y no vayan a producirse tergiversaciones. Lee en voz alta un texto que viene en el sitio web oficial del movimiento, el cual revisa en su computadora personal con conexión inalámbrica. Hace comentarios al respecto, el resto lo deja terminar.
Carlos comenta que en su camino a la escuela le tocó ver en el Metro a varios jóvenes entregando volantes con un resumen bien elaborado de los acontecimientos recientes: de cómo nace el problema, de qué quieren los estudiantes, de cómo ha respondido la autoridad.
Eso sí, reconoce el esfuerzo de sus colegas, pues miró cómo costaba trabajo esta labor en los vagones del sistema de transporte colectivo, pues se pelea el espacio con una cantidad apabullante de vendedores ambulantes que entre sus gritos y música que venden, hacen en verdad ensordecedor el ambiente, y eso a la gente le molesta bastante, de allí que en ocasiones no exista atención suficientes sobre temas que se supone son más relevantes.
Dalia se distrae un poco para leer un mensaje que le llega al celular. Lo comparte con sus compañeros: “Se les invita a todos los estudiantes y sociedad en general a participar en una marcha que culminará en mitin informativo en la Plaza de la Tres Culturas de Tlatelolco, cuatro de la tarde del próximo miércoles 2, si la lluvia no lo estropea”. Eso es todo el mensaje. El cual se distribuye como virus y les llega a miles de estudiantes que sin duda estarán presentes de alguna forma. El mensaje de celular ya también se empieza a distribuir por correo electrónico.
La clase está por comenzar y se terminan los comentarios. El profesor tiene un semblante diferente, en el brillo de su mirada se le nota algo que no se le veía en las clases anteriores. Cambia el tema de la asignatura por el que todos esperan debatir, ése que se refiere a los valores de cada individuo y que suele cobrar fuerza e impulso en una lucha que se sabe de antemano ganada en términos de razón mas no así en términos de fuerza.
Los días transcurren rápidos, pero llenos de tensión. Atrás parece haber quedado el 22 de julio del pleito callejero entre los estudiantes, aparentemente sin motivo, y la desatada represión de la AFI contra los jóvenes, y toda esa provocación supermontada por el gobierno. Y que se dice que fue lo que detonó todo.
La Ciudad de México vive días templados y húmedos. Es septiembre. Cuando interviene el ejército en Ciudad Universitaria, los celulares no fueron eso de que “todo México es territorio Tontel”. Se perdió la señal.
Salvador no iba a ir a clases el jueves 3 de octubre, pero el mismo instinto que lo llevó a la Plaza de la Tres Culturas el día anterior, lo condujo a encontrarse con sus amigos en un café internet donde en ocasiones se reúnen. Sin mensaje ni correo de por medio, todos estuvieron allí. Los rostros de todos eran distintos. Sus palabras se resbalaban como susurros tristes.
Ninguno se imaginó que aquella historia vivida habría de marcarlos para siempre. Nada sería igual: ni ellos ni su país. A pesar de todo, cuarenta años después, en 2048, seguirían amándolo con la intensidad y devoción de siempre. Sin pensar en el reservorio de desechos industriales en que quedaría convertido.
Texto aparecido en la contraportada del suplemento CAMPUS de Milenio Diario del hoy jueves 31 de julio.
jueves, 31 de julio de 2008
miércoles, 30 de julio de 2008
El instinto por costumbre
Que la gente no piense
que soy menos hombre
por carecer del llanto de los humildes
o de las cristalinas manos de un pueblo
que juzga de manera inadecuada.
Que la idea alojada
en sus pensamientos no sea
la de pusilánimes gritos
ante el confín de cuerpos.
Que la gente no diga
que no soy el elegido,
la debacle, el derrumbe,
si llevo, a manera de amuleto,
el instinto por costumbre.
Que no se culpe al pasado
ni a la melancolía tan dispuesta siempre
a ser sacrificada en la lista,
que no se culpe a la familia,
el gesto agrio del padre lo amerita
la dulce sonrisa de una madre es la ceniza
de todos los fuegos extinguidos.
Por último, que no se culpe al destino
si por oficio he escogido cargar a cuestas
con esta personalidad que se funde,
en el instinto por costumbre.
que soy menos hombre
por carecer del llanto de los humildes
o de las cristalinas manos de un pueblo
que juzga de manera inadecuada.
Que la idea alojada
en sus pensamientos no sea
la de pusilánimes gritos
ante el confín de cuerpos.
Que la gente no diga
que no soy el elegido,
la debacle, el derrumbe,
si llevo, a manera de amuleto,
el instinto por costumbre.
Que no se culpe al pasado
ni a la melancolía tan dispuesta siempre
a ser sacrificada en la lista,
que no se culpe a la familia,
el gesto agrio del padre lo amerita
la dulce sonrisa de una madre es la ceniza
de todos los fuegos extinguidos.
Por último, que no se culpe al destino
si por oficio he escogido cargar a cuestas
con esta personalidad que se funde,
en el instinto por costumbre.
martes, 29 de julio de 2008
La noche del canibal
Se llama La noche del caníbal, es un libro de cuentos. Su autor es Luís Jorge Boone. La narración favorita de él lleva por título “El invierno de Devonshire” y se puede leer casi al final del mismo:
“Estoy seguro de que existe la degradación humana y aún no sé si existe la redención. Pero si encuentro el corazón de la noche, podré creer entonces que el día –la luz- tiene por centro un Dios omnipotente y eterno”.
Lo he leído y simplemente es recomendable. Cuando escriba la reseña abundaré en los por qué. Por lo pronto comparto también la última frase de la obra:
“Aquí, bajo la tierra, la noche es eterna y todo lo devora”.
Está en la colección Letras Mexicanas del Fondo de Cultura Económica.
“Estoy seguro de que existe la degradación humana y aún no sé si existe la redención. Pero si encuentro el corazón de la noche, podré creer entonces que el día –la luz- tiene por centro un Dios omnipotente y eterno”.
Lo he leído y simplemente es recomendable. Cuando escriba la reseña abundaré en los por qué. Por lo pronto comparto también la última frase de la obra:
“Aquí, bajo la tierra, la noche es eterna y todo lo devora”.
Está en la colección Letras Mexicanas del Fondo de Cultura Económica.
lunes, 28 de julio de 2008
Actores (y deportistas) en la política
A partir de este año 2008, con la nueva normatividad que plantea el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales, los gobernantes ya no pueden aparecer ni en imagen ni en voz en los promocionales que se realicen con fondos públicos (salvo la excepción clara de los días previos y posteriores al informe gubernamental). De allí que algunos gobiernos sobre todo el federal y estatales hayan recurrido a profesionales de la actuación así como a figuras deportivas de reconocimiento internacional para ser ahora ellos la “imagen” de esa administración o al menos de algún programa social.
En el Estado de México tenemos a los actores Angélica Rivera y Jaime Camil, éste último sólo apareció en un comercial que anunciaba el reemplacamiento y las bondades que ofrece el nuevo sistema para hacerlo tan rápido como nunca; mientras que la famosa Gaviota ha estado más activa anunciando la campaña de los 300 compromisos cumplidos de Gobernador Enrique Peña Nieto ya sea arriba de un bus o con estudiantes universitarios.
En los comerciales que promueven al Estado de Tamaulipas se puede ubicar al actor Eduardo Verástegui, quien en diversos planos nos muestra con su estilo y vestimenta propia de la región el fronterizo territorio que promueve. Así como a Lourdes Munguía en el Estado de Chiapas, con escenografías naturales más atractivas, aprovechando las bondades de las cascadas, los planos completos se ven más vivos, atrayentes y atractivos. Ambos casos tiene sus seguidores, incitan a ser visitados.
La Ciudad de México no se ha quedado atrás, y en su caso es a través de patrocinios como se da su acercamiento con el mundo de los espectáculos y así logra que tal filme, o tal deportista sea ligado con el gobierno actual de Marcelo Ebrard. El piloto de autos Mario Domínguez es un claro ejemplo, así como la película “Brindis”.
Siguiendo con deportistas, pero en el nivel federal de gobierno tenemos dos casos interesantes. Uno es el de la golfista tapatía Lorena Ochoa, quien apareció en una campaña muy fallida según quienes saben de esta materia, a tal grado que tuvo que cambiarse el contenido de esos comerciales que hablaban sobre el exitoso campo mexicano. El otro caso es más reciente y tiene por figura al ahora jugador de la liga inglesa Giovanni dos Santos, campeón sub 17 con la selección mexicana de futbol y exjugador de famoso club Barcelona, quien promociona el Seguro Popular de Felipe Calderón.
Qué tan benéfico, y a quién beneficia el hecho de que por ley ya los representantes electos por votación no puedan aparecer en los productos promocionales, y en cambio sí se genere un nuevo esquema de comunicación, con profesionales, en el caso de los actores de la pantalla chica, o con prestigio internacional (nada comparable con el del mandatario no importa quien lo haya contratado o invitado) en su disciplina como lo es el de los deportistas.
Estos actores y deportistas transmiten éxito, presencia, posicionamiento, atracción, atributos con los que por supuesto no cuenta del todo el gobernante o candidato y por ello recurre a estas herramientas que, a final de cuentas comunican de manera directa. Concepto que viene de la publicidad comercial, el acompañamiento de una marca con el de un nombre e imagen del personaje reconocido.
La diferencia no sólo es que ahora en lugar de ver el rostro del gobernante vemos el de una actriz o actor, o el de un deportista de alto nivel. Esta idea seguirá pues apenas se empiezan a dar los primeros pasos, aunque puede ser también sólo una moda pasajera. No está de más comentar algunos riesgos que conlleva depositar en un tercero la imagen y la promoción del trabajo de un gobierno.
Se han dado casos con firmas comerciales donde el actor o deportista se compromete a no embarazarse mientras dure la campaña, o no tener comportamientos deplorables. Y es que pensemos cómo quedaría la imagen de un gobierno si su estrella publicitaria cae en la cárcel, o se le descubre que es adicto o un escándalo de este tipo.
Habrá que estar atentos para las nuevas campañas con los nuevos actores del gremio político que si bien rechazan la política, como dicen algunos, siempre es bueno estar presente en los medios, pues reditúa en la carrera, y ayuda en la cartera.
En el Estado de México tenemos a los actores Angélica Rivera y Jaime Camil, éste último sólo apareció en un comercial que anunciaba el reemplacamiento y las bondades que ofrece el nuevo sistema para hacerlo tan rápido como nunca; mientras que la famosa Gaviota ha estado más activa anunciando la campaña de los 300 compromisos cumplidos de Gobernador Enrique Peña Nieto ya sea arriba de un bus o con estudiantes universitarios.
En los comerciales que promueven al Estado de Tamaulipas se puede ubicar al actor Eduardo Verástegui, quien en diversos planos nos muestra con su estilo y vestimenta propia de la región el fronterizo territorio que promueve. Así como a Lourdes Munguía en el Estado de Chiapas, con escenografías naturales más atractivas, aprovechando las bondades de las cascadas, los planos completos se ven más vivos, atrayentes y atractivos. Ambos casos tiene sus seguidores, incitan a ser visitados.
La Ciudad de México no se ha quedado atrás, y en su caso es a través de patrocinios como se da su acercamiento con el mundo de los espectáculos y así logra que tal filme, o tal deportista sea ligado con el gobierno actual de Marcelo Ebrard. El piloto de autos Mario Domínguez es un claro ejemplo, así como la película “Brindis”.
Siguiendo con deportistas, pero en el nivel federal de gobierno tenemos dos casos interesantes. Uno es el de la golfista tapatía Lorena Ochoa, quien apareció en una campaña muy fallida según quienes saben de esta materia, a tal grado que tuvo que cambiarse el contenido de esos comerciales que hablaban sobre el exitoso campo mexicano. El otro caso es más reciente y tiene por figura al ahora jugador de la liga inglesa Giovanni dos Santos, campeón sub 17 con la selección mexicana de futbol y exjugador de famoso club Barcelona, quien promociona el Seguro Popular de Felipe Calderón.
Qué tan benéfico, y a quién beneficia el hecho de que por ley ya los representantes electos por votación no puedan aparecer en los productos promocionales, y en cambio sí se genere un nuevo esquema de comunicación, con profesionales, en el caso de los actores de la pantalla chica, o con prestigio internacional (nada comparable con el del mandatario no importa quien lo haya contratado o invitado) en su disciplina como lo es el de los deportistas.
Estos actores y deportistas transmiten éxito, presencia, posicionamiento, atracción, atributos con los que por supuesto no cuenta del todo el gobernante o candidato y por ello recurre a estas herramientas que, a final de cuentas comunican de manera directa. Concepto que viene de la publicidad comercial, el acompañamiento de una marca con el de un nombre e imagen del personaje reconocido.
La diferencia no sólo es que ahora en lugar de ver el rostro del gobernante vemos el de una actriz o actor, o el de un deportista de alto nivel. Esta idea seguirá pues apenas se empiezan a dar los primeros pasos, aunque puede ser también sólo una moda pasajera. No está de más comentar algunos riesgos que conlleva depositar en un tercero la imagen y la promoción del trabajo de un gobierno.
Se han dado casos con firmas comerciales donde el actor o deportista se compromete a no embarazarse mientras dure la campaña, o no tener comportamientos deplorables. Y es que pensemos cómo quedaría la imagen de un gobierno si su estrella publicitaria cae en la cárcel, o se le descubre que es adicto o un escándalo de este tipo.
Habrá que estar atentos para las nuevas campañas con los nuevos actores del gremio político que si bien rechazan la política, como dicen algunos, siempre es bueno estar presente en los medios, pues reditúa en la carrera, y ayuda en la cartera.
jueves, 24 de julio de 2008
Susurros de un labial
Vivir es un acto de fe. Creer en lo que uno aparentemente vive es la idea central de Besos pintados de carmín, la nueva novela de Sealtiel Alatriste (Ciudad de México, 1949), creer en aquellas personas con las que uno se rodea y comunica, pero también es una invitación para que de alguna u otra forma vivamos más allá de la muerte.
Edelmira Pajares y Cástulo Batalla, alias B, tuvieron un matrimonio completo, se entregaron el uno al otro de manera total. Pero al poco tiempo de la muerte de ella, se presentan escenas difíciles de comprender en la vida real, pero qué es el amor sino una vida alterna a la que transcurre al lado del resto.
El punto de quiebre es el anuncio del fantasma de Gregorio Flores, compadre de B y eterno enamorado de Edelmira, quien hace público que en ese reino que divide la vida terrenal con la eterna, se ha encontrado con Edelmira, y como tal, piensa cumplir aquello que en este reflejo de la frontera no pudo.
Ante tal acto, B recurre a un método carente de rigor científico, pero potente en creencia, el chino Lee, quien con unos polvos mágicos ayuda a Edelmira a traspasar la barrera que parecía infranqueable. La frontera es un viejo armario que también contará con tintes protagónicos en la historia. Desde ese instante el alma fantasmal de Edelmira se volverá un integrante recurrente en el actuar de B, pues lo acompaña en su nueva vida como viudo, y como el seductor que ya era desde antes, al cual define de la siguiente forma: “Voy a parecerte un cínico pero la manera moderna de ser un seductor es llevando dos vidas, como un marido fiel y como un mujeriego empedernido”.
Esa vida incluye sus dos nuevos amores, su estatus social y la casa familiar, donde el fantasma de Edelmira no diferencia entre la intuición y la discreción, ella llega cuando menos lo espera B, a veces le sorprende, mas siempre con un ánimo de ayuda, le da consejos incluso recomendaciones para con sus novias. Le facilita las cosas si ella lo cree necesario, pero también lo cuida, como marido que nunca dejará de serlo. “¿Qué diría si supiera que con sus andanzas eróticas buscaba confirmar lo que ella había descubierto?”, interroga la misma trama.
La escenografía de esta novela se ubica en el Edificio Condesa, lugar con historia, como sus habitantes, localizado en un espacio céntrico y obligado paso, en el cual además se dan cita las anécdotas más inverosímiles que no se reconocen del todo. Este edificio está en Santomás, un alter ego o parodia de la Ciudad de México, donde además pasan curiosos fenómenos, o como diría el chino Lee de manera filosófica: “Ciudad ayudar almas con anhelos”.
Dejemos mejor que se describa la ciudad en palabras del narrador: “Santomás era una ciudad extraña pero no era prodigiosa a pesar de que a muchas personas les sorprendiera su raro encanto. Parecía hecha con fragmentos de otros lugares, llena de edificios o monumentos inesperados, con barrios que cambiaban radicalmente de fisonomía tras una calle, cuyo urbanismo obedecía a la trama fresca de las casualidades”.
Ya con el escenario perfectamente delineado, nuestro autor hace acompañar a los protagonistas de actores secundarios de diversos calibres, como Felipe Salcedo, un hombre de menor edad que B quien es una especie de amigo-hijo, una figura que sigue al guía y demuestra afecto filial; o Maricarmen Navarro y su esposo pintor, que con obras empobrecidas rescata dotes filosóficos para adornar las charlas; y Nora García (acaso homenaje escondido para Margo Glantz y su personaje del mismo nombre que da vida a la obra Historia de una mujer que caminó por la vida con zapatos de diseñador).
Ese objeto del deseo femenino que es el zapato ayuda de buen agrado y mejor forma al narrador para dotar de buen humor varios pasajes de la historia, como por ejemplo cuando B lleva a su mujer-fantasma de compras, específicamente a adquirir zapatos. Siendo que sólo él puede verla, y haciendo que las demostradoras de la zapatería fueran quienes se probaran las piezas.
O como el disléxico bilingüe que aparece de manera fugaz, y las almas femeninas en cuerpos de hombres, e incluso el tío Salomón (quien hablaba de manera tal que cambiaba de orden las letras pero lograba darse a entender). Uno de los pilares de esta trama es el buen humor, desenfadado y natural.
También toma al desamor como bandera, ese “pecado capital tan grande que no tuvo cabida en la clasificación divina pues nadie encontró la virtud que lo atenuara”. Los enamoramientos y el flirteo al servicio de los pordioseros sentimentales. Ejemplo la madre de una novia de B, con escena de adolescente experimentada pero no por ello carente de ser la próxima en la lista de las despechadas.
No así de los que sólo buscan cubrir el requisito para salir airosos en las operaciones carnales, porque como sentencia esta obra, “el sexo es un pretexto para buscar lo que nos ilusiona. Después de todo, el acto dura unos cuantos minutos pero la reverberación del orgasmo, su metáfora, ocupa toda la vida”.
El verdadero fantasma que recorre las páginas de Besos pintados de carmín es el del deseo, el de la pareja en comunión independientemente del espacio que cada uno ocupe. Se sabe que la mujer vigila al hombre donde esté, lo confiesa el mismo B: “Me di cuenta que de ahí en adelante, encontrarme con mi mujer iba a depender de ella y no de que tomara los polvos del chino”.
A la par está la búsqueda siempre justa de lo que hace falta para ser más feliz. De la pregunta sin respuesta, del pensamiento en voz alta, siempre estropeado o al menos distraído con otros ruidos pues duele el contagio de saber la realidad, de comprender con el protagonista que “Si yo buscaba su fantasma en otras mujeres, ella encontró el fantasma de sus amantes haciendo el amor conmigo”.
Sealtiel Alatriste en obras como El daño ha demostrado su capacidad para elaborar textos inteligentes e interesantes, Besos pintados de carmín no es la excepción sino al contrario, es la confirmación de una trayectoria, un punto diferente pero también alto en el currículo de este ahora funcionario universitario, quien comparte lo que de suyo le pertenece a cada humano que tiene la capacidad o el don de escuchar el palpitar de sus corazones (el propio y el ajeno).
Sealtiel Alatriste, Besos pintados de carmín. Alfaguara, México, 2008; 342pp.
Reseña publicada en la revista Siempre de esta semana.
Edelmira Pajares y Cástulo Batalla, alias B, tuvieron un matrimonio completo, se entregaron el uno al otro de manera total. Pero al poco tiempo de la muerte de ella, se presentan escenas difíciles de comprender en la vida real, pero qué es el amor sino una vida alterna a la que transcurre al lado del resto.
El punto de quiebre es el anuncio del fantasma de Gregorio Flores, compadre de B y eterno enamorado de Edelmira, quien hace público que en ese reino que divide la vida terrenal con la eterna, se ha encontrado con Edelmira, y como tal, piensa cumplir aquello que en este reflejo de la frontera no pudo.
Ante tal acto, B recurre a un método carente de rigor científico, pero potente en creencia, el chino Lee, quien con unos polvos mágicos ayuda a Edelmira a traspasar la barrera que parecía infranqueable. La frontera es un viejo armario que también contará con tintes protagónicos en la historia. Desde ese instante el alma fantasmal de Edelmira se volverá un integrante recurrente en el actuar de B, pues lo acompaña en su nueva vida como viudo, y como el seductor que ya era desde antes, al cual define de la siguiente forma: “Voy a parecerte un cínico pero la manera moderna de ser un seductor es llevando dos vidas, como un marido fiel y como un mujeriego empedernido”.
Esa vida incluye sus dos nuevos amores, su estatus social y la casa familiar, donde el fantasma de Edelmira no diferencia entre la intuición y la discreción, ella llega cuando menos lo espera B, a veces le sorprende, mas siempre con un ánimo de ayuda, le da consejos incluso recomendaciones para con sus novias. Le facilita las cosas si ella lo cree necesario, pero también lo cuida, como marido que nunca dejará de serlo. “¿Qué diría si supiera que con sus andanzas eróticas buscaba confirmar lo que ella había descubierto?”, interroga la misma trama.
La escenografía de esta novela se ubica en el Edificio Condesa, lugar con historia, como sus habitantes, localizado en un espacio céntrico y obligado paso, en el cual además se dan cita las anécdotas más inverosímiles que no se reconocen del todo. Este edificio está en Santomás, un alter ego o parodia de la Ciudad de México, donde además pasan curiosos fenómenos, o como diría el chino Lee de manera filosófica: “Ciudad ayudar almas con anhelos”.
Dejemos mejor que se describa la ciudad en palabras del narrador: “Santomás era una ciudad extraña pero no era prodigiosa a pesar de que a muchas personas les sorprendiera su raro encanto. Parecía hecha con fragmentos de otros lugares, llena de edificios o monumentos inesperados, con barrios que cambiaban radicalmente de fisonomía tras una calle, cuyo urbanismo obedecía a la trama fresca de las casualidades”.
Ya con el escenario perfectamente delineado, nuestro autor hace acompañar a los protagonistas de actores secundarios de diversos calibres, como Felipe Salcedo, un hombre de menor edad que B quien es una especie de amigo-hijo, una figura que sigue al guía y demuestra afecto filial; o Maricarmen Navarro y su esposo pintor, que con obras empobrecidas rescata dotes filosóficos para adornar las charlas; y Nora García (acaso homenaje escondido para Margo Glantz y su personaje del mismo nombre que da vida a la obra Historia de una mujer que caminó por la vida con zapatos de diseñador).
Ese objeto del deseo femenino que es el zapato ayuda de buen agrado y mejor forma al narrador para dotar de buen humor varios pasajes de la historia, como por ejemplo cuando B lleva a su mujer-fantasma de compras, específicamente a adquirir zapatos. Siendo que sólo él puede verla, y haciendo que las demostradoras de la zapatería fueran quienes se probaran las piezas.
O como el disléxico bilingüe que aparece de manera fugaz, y las almas femeninas en cuerpos de hombres, e incluso el tío Salomón (quien hablaba de manera tal que cambiaba de orden las letras pero lograba darse a entender). Uno de los pilares de esta trama es el buen humor, desenfadado y natural.
También toma al desamor como bandera, ese “pecado capital tan grande que no tuvo cabida en la clasificación divina pues nadie encontró la virtud que lo atenuara”. Los enamoramientos y el flirteo al servicio de los pordioseros sentimentales. Ejemplo la madre de una novia de B, con escena de adolescente experimentada pero no por ello carente de ser la próxima en la lista de las despechadas.
No así de los que sólo buscan cubrir el requisito para salir airosos en las operaciones carnales, porque como sentencia esta obra, “el sexo es un pretexto para buscar lo que nos ilusiona. Después de todo, el acto dura unos cuantos minutos pero la reverberación del orgasmo, su metáfora, ocupa toda la vida”.
El verdadero fantasma que recorre las páginas de Besos pintados de carmín es el del deseo, el de la pareja en comunión independientemente del espacio que cada uno ocupe. Se sabe que la mujer vigila al hombre donde esté, lo confiesa el mismo B: “Me di cuenta que de ahí en adelante, encontrarme con mi mujer iba a depender de ella y no de que tomara los polvos del chino”.
A la par está la búsqueda siempre justa de lo que hace falta para ser más feliz. De la pregunta sin respuesta, del pensamiento en voz alta, siempre estropeado o al menos distraído con otros ruidos pues duele el contagio de saber la realidad, de comprender con el protagonista que “Si yo buscaba su fantasma en otras mujeres, ella encontró el fantasma de sus amantes haciendo el amor conmigo”.
Sealtiel Alatriste en obras como El daño ha demostrado su capacidad para elaborar textos inteligentes e interesantes, Besos pintados de carmín no es la excepción sino al contrario, es la confirmación de una trayectoria, un punto diferente pero también alto en el currículo de este ahora funcionario universitario, quien comparte lo que de suyo le pertenece a cada humano que tiene la capacidad o el don de escuchar el palpitar de sus corazones (el propio y el ajeno).
Sealtiel Alatriste, Besos pintados de carmín. Alfaguara, México, 2008; 342pp.
Reseña publicada en la revista Siempre de esta semana.
viernes, 18 de julio de 2008
La gente habla
He, como muchos, visto a la gente que habla sola. Ya sea en el transporte, en la calle, donde sea. A veces es una equivocación pues no percibo el aparato del teléfono que se posiciona del oído para dejar las manos libres, pero cuando presto atención y me queda claro que no es por ningún adminículo tecnológico, sino por puro placer de locura de hablar solo, me provoca envidia. En lo personal, requiero interlocutor para intercambiar ideas, conceptos, sentimientos, aun no logro hablar solo en voz alta, quizá el mecanismo no sea el mismo, tal vez no cuento con ese ánimo o espíritu de aventura que tiene aquellos que charlan con el viento. Mas no dejo de intentar.
jueves, 17 de julio de 2008
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